Si os digo la verdad, cuando comencé a ver el segundo capítulo de esta serie no tenía muchas esperanzas. El silencio de los corderos era una de mis películas favoritas cuando era un adolescente y ya me llevé un chasco mayúsculo cuando vi su secuela.
Nada más lejos de la realidad, me he encontrado con una serie con unos personajes bien definidos y bien interpretados y lo que es mejor una fuerza visual impresionante que a veces me recuerda a momentos de Twin Peaks o Expediente X. Y hablando de ésta última, no puedo esperar a que aparezca Gillian Anderson en Hannibal